RECURSOS EDUCATIVOS INFANTILES

El cuento de la ratita presumida con moraleja

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Un clásico, el cuento de la ratita presumida con moraleja para niños

Cuento infantil clásico y muy apreciado por los niños y por los padres de La Ratita presumida. Como todos los cuentos tradicionales, este también tiene una moraleja para aprender por los niños, primero vamos con el cuento y después sabremos cual es la moraleja. De todos cuentos con moraleja los niños pueden aprender valores y experiencias de la vida. Este es El cuento de la ratita presumida:

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LA RATITA PRESUMIDA

Hubo una vez una ratita muy hacendosa que barriendo el portal de su casa encontró una moneda en la escalera. – ¿Qué haré con ella? – Se preguntaba. – Compraré una bonita tela para hacerme un vestido, ¿O quizá un sombrero? Ya sé me compraré cintas de seda y luciré bonitos lazos.

Compró cintas de muchos colores, y delante del espejo se las probaba: – ¿Dónde me pondré los lazos? Llevaré uno en el rabito, que queda muy distinguido. Colocaré más en las coletas, para que digan que soy coqueta, y también usaré lazos en los zapatos: parecerán muy caros.

El cuento de la ratita presumida con moraleja

El cuento de la ratita presumida con moraleja

Así adornada se sentó en la puerta de su casa, por donde no tardó en pasar un pato: – Ratita, ratita – le dijo – estás preciosa: ¿Quieres ser mi esposa? – ¿Y por la noche qué harás? – Preguntó ella. – ¡Cua, cua, cua! – dijo el pato. – ¡Ay! ¡Me espantan tus graznidos! ¡No te quiero por marido!

Más tarde pasó un cerdo muy elegante, que al ver a la ratita preguntó: – Ratita hacendosa, ¿Quieres ser mi esposa? – ¿Y por la noche qué harás? – ¡Oink, oink, oink! – gruñó el cerdo. – ¡No! ¡No podría dormir con tal ruido! ¡No te quiero por marido!

Un noble perro pasó por allí y viendo a la ratita le propuso: – Ratita, ratita hermosa, ¿Quieres ser mi esposa? – ¿Y por la noche qué harás? – ¡Guau, guau, guau! – ladró el perro. – ¡No! ¡No quiero escuchar tus ladridos! ¡No te quiero por marido!

Igual respuesta recibieron todos los pretendientes que lo intentaron: el gallo, el asno, el carnero, el grillo… todos quedaron enamorados de la ratita, todos intentaron pedirla en matrimonio, y todos fueron rechazados por la ratita presumida y regresaron a sus casas con gran pena.

Al final apareció un gato, que al ver a la ratita le preguntó: – Ratita, rata primorosa ¿Quieres ser mi esposa? – ¿Y por las noches qué harás? – Por la noche, dormir y callar. – Tu si me gustas, ¡contigo me he de casar!

Se celebró la boda y volvieron a casa, marido y mujer. Mas cuando la ratita se disponía a preparar la cena ¡Oh, cielos! ¡Que la cena del gato era ella! Gritó y gritó y acudieron el pato, el cerdo, el perro, el gallo, el asno, el carnero y el grillo, que la salvaron del terrible desenlace, y esta es la moraleja: “La manzana más hermosa, esconde el gusano peor”

Moraleja La ratita presumida: No hay que fiarse de la fachada exterior de las personas, pueden ser muy malas cuando las conoces de verdad… así que, no hay que precipitarse al tomar decisiones!
El cuento de la ratita presumida con moraleja

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